No hay acto social más determinante en la cultura neoliberal de nuestros días que venderse a sí mismo, tanto en la vida privada como en la profesional. Sin embargo, para lograrlo, tiene que haber alguien que quiera comprar lo que uno vende, cosa que a menudo no ocurre. El rechazo, o su espectro, es por tanto una experiencia paradigmática de nuestra época. La despiadada economía del romance contemporáneo —el mundo de las aplicaciones de citas más que el de las solicitudes de empleo— es un buen ejemplo. Ese mundo tiene como telón de fondo una crisis más amplia de las relaciones íntimas, pues en él las personas se buscan unas a otras para satisfacer deseos básicos de amor, compañía, sexo y estabilidad económica, a la vez que muestran una carencia cada vez mayor de estructuras sociales normativas, como las que antaño prescribían de qué manera satisfacer esos deseos. La expansión de la oferta romántica —la cual suele ser más ilusoria que real, como en tantos otros ámbitos de la vida bajo el neoliberalismo— ha ido de la mano de una creciente precariedad: cada uno debe valerse por sí solo. En ese terreno inestable florecen las patologías.
Rejection (Rechazo), la nueva recopilación de cuentos del escritor estadounidense Tony Tulathimutte, es un descarnado diagnóstico de este momento libidinal. El primer libro de Tulathimutte, Private Citizens (2016), ofrecía un cáustico retrato de Silicon Valley y su economía satélite de startups y organizaciones sin ánimo de lucro en vísperas del boom de las redes sociales. Basada en las experiencias de Tulathimutte como estudiante en la California de aquella época, la novela se centraba en las desventuras de un grupo de graduados de Stanford. Era una obra lograda, rebosante de energía, si bien marcada por el sello inconfundible de los másteres en bellas artes: un estilo de prosa un poco demasiado enamorada de su propia inteligencia inexpresiva. Rejection logra superar esa carencia. La sátira es más austera, la prosa menos egocéntrica, la caracterización más precisa y controlada. En el caso de Rejection, la acción vuelve a tener como escenario la zona de la Bahía de San Francisco: los personajes están en cierta medida vinculados con Silicon Valley, donde trabajan como ingenieros de software, diseñadores de videojuegos o empresarios de startups; algunos son graduados de Stanford. Sin embargo, es este a la vez un libro más penetrante y más oscuro.
Los protagonistas son todos perdedores, en la vida romántica y en la vida social. Se sienten desdeñados y, por tanto, ellos mismos se alienan, ocupando con frecuencia un espacio solitario entre el desprecio y la justificación de sí mismos. El relato inicial de Rejection, «The Feminist», que conoció un éxito viral cuando se publicó por primera vez en 2019 en n+1, sigue la trayectoria en picada de un autodenominado feminista y buen tipo que, habida cuenta de esas credenciales, no logra entender por qué no tiene éxito con las mujeres. Se llama Craig, pero de eso nos enteramos sólo en un relato posterior; los protagonistas de Rejection están conectados entre sí, el personaje principal objeto de rechazo en un relato reaparece en otro en un papel secundario, en el que a veces rechaza a otro que a su vez se ha visto rechazado, proporcionando así cambiantes perspectivas sobre los acontecimientos. El feminismo de Craig, queda claro, es una máscara que oculta su desprecio por las mujeres y hasta por sí mismo. Cada vez más amargado por sus fracasos amorosos, Craig desarrolla síntomas psicosexuales: impotencia e incontinencia. Se convierte en moderador de foros antifeministas y de derechos de los hombres, uno de ellos llamado «NSOM (Narrow Shoulders / Open Minds)» (Hombros estrechos / Mentes abiertas), ejemplo del mordaz humor de Tulathimutte. Hombres como él —acaba por creer Craig— son las verdaderas víctimas de la sociedad moderna y de sus panaceas progre. El final del relato nos muestra a Craig poniéndose un pasamontaña y quitándose de los hombros una mochila en un restaurante local lleno de familias jóvenes, listo, al parecer, para perpetrar un tiroteo en masa.
Craig reaparece brevemente en el siguiente relato como fugaz pretendiente de Alison. «Pics» trata de la fijación de Alison con un amigo con quien se acostó una vez, pero quien no quiso seguir adelante con la relación. Herida por el desaire, Alison se desahoga en un grupo de chat que comparte con antiguos colegas, presuntos amigos a quienes en realidad no conoce muy bien. La embarazosa formalidad de sus intervenciones en el chat desentona con el lenguaje del grupo, atiborrado de abreviaturas y emojis argóticos. Luego de que estalla un conflicto —el cuervo mascota de Alison muerde al hijo de una de sus amigas— uno de los miembros del grupo la acusa de que el obtuso estilo de sus mensajes no es más que una pose. «Ves *esto* es por lo que empezamos el otro grupo de chat»—anuncia más tarde la amiga con alarmante insensibilidad, mientras los mensajes de Alison se vuelven cada vez más rencorosos y desequilibrados. Finalmente, todos abandonan a Alison y se van del grupo. La mezcla de humor y crueldad es un sello distintivo de Rejection, tanto como lo es del mundo contemporáneo digitalmente mediado que representa, donde en tanta medida la comunicación es textual, pública e hiperconsciente. Tulathimutte exhibe una fina sintonía con el lenguaje y las costumbres de la comunicación digital, que rara vez se reproducen de forma tan directa en la literatura.
Algunas de las víctimas del rechazo que nos muestra Tulathimutte son grotescas y provocan sobre todo repulsión, mientras que otras son autodestructivas y despiertan un sentimiento de lástima. Por lo general, oscilan entre ambos polos. A pesar de su monstruoso final, la historia de Craig inspira cierta matizada simpatía. Es incapaz de venderse como exige el mercado romántico porque se esfuerza demasiado. Su perfil de citas en línea se lee como si fuera un involuntario pastiche: «He/him/his (o los pronombres con los que te sientas más cómodo). Inquebrantablemente serio en lo que respecta al consentimiento. Fan número 1 del aborto […] Normalmente se me puede encontrar rondando las librerías y pastelerías de nuestro agradable barrio, cuando no estoy desmantelando el heteropatriarcado imperialista supremacista masculino.» Alison también acaba comportándose de forma reprensible: asume una actitud racista hacia una amiga asiática en el grupo de chat e invoca repetidamente el tropo de la mujer asiática hipersexualizada que se empata con algún blanco (siente una amarga envidia por la nueva pareja de la persona con la que ha tenido un flechazo). Pero su baja autoestima y su manera de alienarse a sí misma también la hacen digna de lástima.
«Aheago, or, The Ballad of Sexual Repression» provoca una mezcla similar de respuestas. La historia se centra en un tailandés-estadounidense llamado Kant, diseñador de videojuegos emocionalmente atrofiado y sexualmente reprimido y quien no sale del armario hasta los treinta años. Sin embargo, incluso después de encontrar milagrosamente a un novio amoroso, Kant no alcanza la plenitud sexual. Su inveterada adicción a la pornografía, el racismo interiorizado y el juego compulsivo lo han dejado obsesionado con una fantasía invertida de sí mismo como supervillano tailandés que humilla sexualmente a un blanco heterosexual en un gimnasio. Kant sabotea su relación e intenta contratar a una trabajadora sexual para filmar un remedo de esa fantasía. Gran parte de la historia consiste en un largo mensaje de correo electrónico en el que se dan instrucciones detalladas a la trabajadora sexual, un guion pornográfico de realización de deseos que enorgullecería a de Sade (y en una de cuyas secciones la trabajadora sexual es achicada hasta reducirla a 18 centímetros y preservada como mascota en un frasco de semen de Kant). La historia termina con otro paso en falso digital, el cual resulta catastrófico. Afectado por la falta de sueño, Kant envía accidentalmente el mensaje de correo electrónico a la lista de amigos y familiares que había recopilado para anunciar su salida del armario al principio de la historia. El público de su liberación se convierte en testigo de su humillación.
La balanza se inclina decididamente hacia el asco en «Our Dope Future». En este caso la historia es contada desde el punto de vista de un anónimo bro tecnológico que dirige una serie de startups fraudulentos, entre ellos una empresa que vende un batido sustitutivo llamado DöpeSauce. El relato adopta la forma de un mensaje análogo a los que se encuentran en el subreddit AITA (abreviatura de «AmItheAsshole»). «¡Waddap!», comienza:
Yo (37M) soy un emprendedor en serie, inventor y futurista que ha sido su propio jefe desde los 18 años. He estudiado en casa, me he hecho a mí mismo, he visitado ya 29 países y espero visitar más, jamás bebo alcohol pero soy un gran adicto a la cafeína, creo en una visión estoica de la vida, sueño a lo grande, no pierdo nunca el tiempo, siempre tengo la mente puesta en el siguiente paso y me inclino hacia la vida familiar.
El mensaje se torna cada vez más siniestro: «Ahora bien, ocurre que nunca sé cuándo dejarlo, lo que suele ser bueno, aunque a veces no, como ya verán.» A continuación, narra la historia de su relación con Alison («32F»), cuya depresión la ha hecho muy vulnerable tras las desventuras relatadas en su propia historia. Empezaron a verse luego de que él la bombardeara con mensajes en una aplicación de citas, antes de encerrarla en su apartamento y confiscarle el teléfono. En el mensaje, describe una fantasía eugenésica consistente en crear un linaje aristocrático con Alison. Su «docena» de hijos tendrán a su vez sus propias «docenas de hijos»; especula que en nueve generaciones su descendencia será de cinco mil millones, mientras que él vivirá hasta los 200 gracias a transfusiones de sangre diarias y a un estricto régimen dietético que incluye la «mezcla con chile de autorejuvenecimiento para perros» DöpeSauce. Los paralelismos con la élite de Silicon Valley hablan por sí solos (recientemente se reveló que Elon Musk era propietario de un complejo en Texas para albergar a once de sus hijos).
«Main Character» es un despacho más ambiguo desde los rincones más oscuros de Internet. Presentado como un explicador en línea de un fraude en Internet —«una guía introductoria al Botgate»—, en él se describe cómo una tailandesa-estadounidense de género fluido llamada Bee, hermana de Kant, creó miles de cuentas múltiples y bots para fabricar controversias en línea. La guía incluye una especie de manifiesto autobiográfico en el que Bee confiesa el odio que siente por la «identidad», la cual se propone socavar con su plan —inundar Internet de cuentas falsas—, generando una cultura anárquica de rampante agravio.
Rejection concluye con «dieciséis metáforas», viñetas sobre el tema del rechazo (por ejemplo: «Eres una manzana, y nada hay de malo contigo», y sin embargo «ningún tendero te tocará, y para cuando por fin se fijen en ti estarás tan podrida como siempre supiste que estabas»), seguidas de un largo mensaje de correo electrónico («Re: Rejection»), en el que un editor hace una despiadada evaluación del libro que acabamos de leer. El editor acusa a Tulathimutte de regodearse en el género de pretenciosa señalización de virtudes satirizada en «The Feminist», y en una forma de narcisismo que reniega de sí mismo. Rejection «trata de desorientar, ya que introduce de contrabando sus propios enganches» en los personajes, con algunos de los cuales —señala el editor— Tulathimutte comparte las mismas coordenadas biográficas. En un último giro de metaficción, el mensaje de correo electrónico concluye analizándose a sí mismo como «el acto de un ventrílocuo en el que usted expresa sus recelos sobre el libro por medio de un ficticio jurado de editores de ceño fruncido. Esta nos pareció, por razones obvias, la floritura más extraña y absurda de todas». Al parecer ni siquiera la hiperconciencia de sí ofrece suficiente protección contra el rechazo: «el verdadero objetivo, pensamos, es evitar el escrutinio, adelantarse al rechazo […] por lo que lo rechazamos a usted (literalmente) con tanta más fuerza.»
El énfasis de despedida en el propio autor es instructivo. Tulathimutte —nacido en 1983 y criado en Massachusetts— es hijo de inmigrantes tailandeses, y Tailandia es un frecuente punto de referencia a lo largo de la recopilación. Tras recibir críticas en Internet sobre su fantasía de poblar la tierra con Alison, el protagonista de «Our Dope Future» abandona el país como parte de una empresa de seasteading, que fracasa estrepitosamente. Acaba desnutrido en Tailandia, donde es detenido por violar las aguas territoriales y acusado de participar en la trata de personas. El país tiene una presencia especialmente fuerte en la conciencia psicosexual racista estadounidense, asociado como está con el turismo sexual y la figura orientalizada de la kathoey, o «ladyboy», mientras que los asiáticos en general suelen figurar como sumisos conductos de deseos sexuales prohibidos. Tailandia también ejerce otra atracción más abiertamente política. Una de las fantasías de la derecha estadounidense contemporánea consiste en imaginar un Estado autoritario que restablezca firmemente las normas heterosexuales y patriarcales. Tailandia, en varios momentos de su historia moderna, podría representar un modelo para los deseos del movimiento de Trump y sus aliados de Silicon Valley: conservadora, anticomunista y autoritaria, con una figura similar a la de un monarca que preside una economía del trabajo sexual que explota sobre todo a mujeres pobres; todo ello basado en la dominación masculina.
Rejection es un libro frío y desagradable, compulsivamente ameno pero incesantemente lúgubre. La experiencia de lectura que ofrece puede asemejarse a la del doomscrolling, o pasar en sucesión de una noticia alarmante a otra, en el sitio web antes conocido como Twitter, o a la de atracarse de mensajes en Reddit. La visión que Tulathimutte tiene de California es espeluznantemente infernal, un cuadro de El Bosco en forma de meme frito: un lugar donde ya tuvo lugar el apocalipsis, mientras el resto del mundo se pone rápidamente al día. En esa distopía no hay crecimiento, no hay autocomprensión, sólo soledad y miseria en espiral hacia el delirio y el odio. Sin embargo, por grotesca que sea, y a pesar de todas sus florituras posmodernas, Rejection es una lúcida sátira que se antoja naturalista: un retrato de aquellos a quienes ha devorado el ejercicio metatextual en que se ha convertido la vida mediada por Internet.
Sigue leyendo: Nick Burns y Ross Douthat, «Condition of America», NLR 152.
Featured image: Tony Tulathimutte. Photo: Clayton Cubitt. Courtesy of Vogue.
Translated from the original in English by Rolando Prats. Sidecar on Communis is possible thanks to a collaborative partnership between Communis and New Left Review.
