«Labeling Kidnapping a ‘Capture,’ Media Legitimate Violation of International Law», de Gregory Shupak, apareció por primera vez en Venezuelanalysis el 21 de enero de 2026. Se reproduce en su versión original en inglés y se publica traducido al español en Communis con permiso de Venezuelanalysis.
Greg Shupak pone al desnudo cómo los grandes medios de comunicación tratan de legitimar el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro por el gobierno de Trump.
De cómo los medios legitiman el secuestro de Maduro calificándolo de «captura»
En su cobertura del mortífero ataque estadounidense contra Venezuela y del secuestro del Presidente Nicolás Maduro junto con su esposa y compañera de armas Cilia Flores, los grandes medios han desplegado un léxico de legitimación al amparo del cual esos acontecimientos se suelen describir recurriendo a palabras como «captura» (The New York Times, 3/1/26) o «arresto» (BBC, 3/1/26), con lo cual se presentan como una instancia de aplicación de la ley contra fugitivos o delincuentes y se da a entender implícita pero fraudulentamente que, para empezar, Estados Unidos tenía el derecho o incluso el deber de llevar a cabo su operación.
Para ello se parte de la absurda premisa de que cada vez que se emite una orden de arresto en algún lugar de Estados Unidos, este país tiene derecho a hacer cualquier cosa, en cualquier parte del mundo, para perseguir al sujeto de que se trate, inclusive a bombardear a otro país, invadirlo, dar muerte a sus ciudadanos y secuestrar a su presidente y a su primera dama. La profesora Maggie Gardner, de la Facultad de Derecho de Cornell (Transnational Litigation Blog, 5/1/26), rechazó la idea de que Estados Unidos se estuviese limitando a hacer cumplir la ley en Venezuela, cuando señaló (énfasis en el original):
En virtud del derecho internacional consuetudinario, ningún poder soberano puede ejercer su jurisdicción en el territorio de otro poder soberano salvo que cuente con el consentimiento de este último. Esta postura estricta, que limita los poderes de ejecución al propio territorio de todo poder soberano, es clara y está firmemente establecida.
Venezuela, por supuesto, no consintió en que la bombardearan, ni en que a Maduro y a Flores los sacaran del país a punta de pistola. Por consiguiente, lo que ocurrió en Caracas no debe entenderse como un acto de aplicación de la ley por parte de Estados Unidos, sino como una violación del derecho internacional. Es engañoso utilizar términos como «captura» y «arresto», que evocan la aplicación de la ley por parte de Estados Unidos, para describir cómo tropas estadounidenses, fuertemente armadas y provistas de gigantescos sopletes, tomaran prisioneros a Maduro y Flores en plena noche (BBC, 4/1/26).
«Secuestrados, por así decirlo»
Para examinar la cobertura de The New York Times, The Wall Street Journal y The Washington Post entre el 3 y el 5 de enero —el día del ataque de Estados Unidos contra Venezuela y los dos días siguientes— utilicé el agregador de noticias Factiva. Esos tres medios publicaron un total de 223 artículos en los que aparecía el nombre de Maduro. En 166 de ellos (el 74 %) se utilizaba el término «captura» o alguna de sus variantes, como «capturado» o «capturar». Sesenta de esos artículos, o el 27 %, incluían la palabra «arresto» o variaciones del término, como «arrestado» o «arrestar».
«Rapto» o «secuestro», sinónimos que significan llevarse a alguien ilegalmente y por la fuerza, son palabras mucho más adecuadas para lo que Estados Unidos hizo con Maduro y Flores. Sólo dos artículos del Post y uno del Journal utilizaron alguna variante de «raptar» (como «rapto») en cualquiera de los artículos que se refieren a Maduro, lo que supone el 1 % del total combinado de artículos. En cada caso, el término aparece entre comillas. El Times no publicó ningún artículo en que apareciera la palabra.
El Post (3/1/26) dio a conocer la desconcertante visión de Geoffrey Corn, director del Centro de Derecho y Política Militares de la Universidad Tecnológica de Texas y exasesor jurídico principal del ejército de los Estados Unidos, quien afirmó que, desde finales del siglo XIX, la Corte Suprema de Estados Unidos había dejado claro que «nadie podía alegar que se lo había raptado y, sobre esa base, calificar de improcedente el ejercicio por el tribunal de su autoridad sobre su persona». Y continuaba diciendo: «Maduro no podrá evitar que se lo juzgue por haber sido raptado, por así decirlo, aunque pueda demostrar que se violó el derecho internacional». A lo que Corn añadió que, en su opinión, la operación militar nocturna del gobierno carecía de «base jurídica plausible».
Así pues, a pesar de opinar que el ataque estadounidense era ilegal, Corn no se atrevió a presentar el rapto de Maduro como algo literal en lugar de figurado.
Ese artículo, así como otro publicado en el Post (3/1/26) y otro en el Wall Street Journal (5/1/26), citaban al senador demócrata Mark R. Warner:
Si Estados Unidos reivindica el derecho a utilizar la fuerza militar para invadir y capturar a líderes extranjeros a quienes acuse de conducta delictiva, ¿qué impide a China reivindicar la misma autoridad sobre los dirigentes de Taiwán? ¿Qué impide a Vladimir Putin reivindicar una justificación similar para raptar al Presidente de Ucrania?
Si bien Warner se muestra escéptico respecto de las acciones de Estados Unidos en Venezuela, sigue utilizando el término «capturar» para referirse a Maduro, mientras que utiliza «raptar» para el hipotético caso en que el enemigo oficial Putin cometiera un delito similar. En ninguno de los artículos en que se citaba a Warner se hacía alusión a esa inconsistencia lingüística.
En ningún caso, ningún periodista de ninguno de esos periódicos utilizó la palabra «secuestrar» para describir lo que había hecho Estados Unidos.
«No está mal empleado el término»
Los funcionarios venezolanos, incluido el propio Maduro (The New York Times, 5/1/26), afirman que este fue «secuestrado» por Estados Unidos. No son los únicos. En Democracy Now! (3/1/26), la periodista venezolana Andreína Chávez y el historiador venezolano residente en Estados Unidos Miguel Tinker Salas utilizaron esa palabra para caracterizar lo que Estados Unidos había hecho con Maduro y Flores.
La cadena nacional canadiense CBC (5/1/26) consideró que la idea de que Maduro había sido «secuestrado» meritaba, como mínimo, un debate riguroso. El copresentador Andrew Chang se preguntó:
¿Acaso el ejército estadounidense secuestró a Nicolás Maduro? […] «Secuestro» es una palabra que se presta a múltiples interpretaciones, ya que implica ilegalidad. Quizás una forma más neutral de describir la captura de Maduro sea «rapto», pero el Gobierno estadounidense lo llama «arresto» […]
No se trata de una pregunta pedante sobre semántica. De lo que se trata es del derecho y de si Estados Unidos tiene autoridad jurídica para extraer de sus hogares a dirigentes de otros países, y tal vez incluso de si otros países pudiesen asimismo ejercer ese derecho.
Cabe destacar que, cuando se le informó a Trump de que la Presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, había calificado de «secuestro» lo ocurrido, Trump no objetó su uso y en su lugar dijo: «No está mal empleado el término.»
Sin embargo, las únicas veces que la palabra «secuestro» apareció en el Times, el Journal o el Post en relación con Maduro y Flores —en 10 artículos, o el 4 % de la cobertura— fue cuando dicho término se atribuyó a representantes del Estado venezolano. Sugerir a los lectores que un gobierno que durante décadas se ha visto demonizado en los medios de comunicación estadounidenses es la única fuente que considera que a Maduro y a Flores se los ha «secuestrado» equivale a sugerir que ninguna fuente digna de crédito adopta esa postura.
Los tres medios juntos no publicaron ni un solo artículo que tratara como un hecho objetivo la opinión de que Estados Unidos había «raptado» o «secuestrado» a un Jefe de Estado en ejercicio y, con ello, había desafiado el derecho internacional, mientras que utilizaban habitualmente los términos «capturado» y «detenido» sin comillas, como si esas palabras fueran meras descripciones objetivas de la realidad.
El ICE también «arresta»
Semejantes elecciones lingüísticas importan. «Capturar» y «arrestar» nos presentan un cuadro en que Trump, la Fuerza Delta y la CIA son héroes justicieros que protegen a su país, así como a Venezuela y al resto del mundo, contra el malvado Maduro. «Raptar» y «secuestrar» invierten moralmente los papeles de buenos y malos y presentarían a los actores estadounidenses como a los malhechores.
Esa forma particular de juego de palabras forma parte de una pauta de los grandes medios de comunicación bajo el gobierno de Trump. Las redadas de inmigrantes en Estados Unidos llevadas a cabo por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se han caracterizado por lo que podría describirse con mayor precisión como raptos o secuestros de personas —en la calle, en los tribunales, en lugares de trabajo y otros lugares— por parte de agentes armados, enmascarados y libres de rendir cuentas, que las suben en vehículos sin distintivos. No es de extrañar, pues, que abogados especializados en inmigración, miembros del Congreso y profesores de derecho (LA Times, 21/10/25), entre otros, utilicen habitualmente la palabra «secuestrar» para referirse a tales incidentes.
Calificar de «secuestros» las prácticas del ICE no es algo que se haga solamente en círculos extremos. El representante Jesús «Chuy» García (demócrata por Illinois) emplea ese término (Independent, 5/12/25), al igual que el editor de Rolling Stone, Tim Dickinson (2/7/25), y la académica y autora Natasha Lennard, de la New School for Social Research de Nueva York (The Intercept, 1/7/25). Las víctimas del ICE (Mother Jones, 18/7/27; NPR, 27/7/25) y sus familias (The Guardian, 15/4/25, 10/6/25, 26/6/25) describen con frecuencia en esos términos su terrible experiencia.
Sin embargo, los grandes medios de comunicación evitan ese lenguaje y utilizan los mismos términos edulcorados —como «arresto» o «captura»— que emplearon para Maduro y Flores. Cuando utilicé Factiva para parear «ICE» con las palabras «secuestrar» o «raptar», aparecieron sólo dos artículos que incluían la perspectiva de que el ICE «secuestra» a personas (The New York Times, 7/13/25; The Washington Post, 3/12/25), ambos atribuidos a fuentes críticas. Cinco (2 %) incluían alguna variación de la palabra «secuestrar», en todos los casos entre comillas.
Tres de esas citas procedían del tan denostado Gobierno venezolano (The New York Times, 18/3/25, 25/11/25; The Washington Post, 4/5/25), una procedía de un hombre cuyo padre y nuera habían sido detenidos por el ICE (The Washington Post, 21/3/25) y otra de un miembro de la Junta de Educación de Chicago (The New York Times, 22/10/25).
En ningún caso, son términos neutrales, trátese de migrantes atacados por las botas militares estadounidenses o de esas mismas fuerzas desatadas contra políticos socialistas de los países del Sur Global que buscan escapar de la dominación imperial.
Featured image: A woman walks past a mural depicting President Nicolás Maduro in Caracas on 7 January 2025. (Photo by Federico Parra /AFP via Getty Images)
Translated from the English original by Rolando Prats.





