Estados Unidos, Israel, Francia: cómo las instituciones democráticas se convierten en caballos de Troya de la extrema derecha

Resumen: Lo que ahora parece haber devenido fenómeno recurrente, aun cuando presente aspectos novedosos, es el hecho de que el auge del extremismo antidemocrático haya encontrado un hogar ideal en el corazón mismo de las instituciones y de los gobiernos de las llamadas democracias: Estados Unidos, Francia, Israel. Es desde el interior de esas democracias que han comenzado a erosionarse, paulatinamente, las conquistas antes de desaparecer por completo ―sin encontrar apenas resistencia―, en una guerra de posiciones que ha convertido a los movimientos sociales en una anticuada e inútil guerra de movimientos.

Estados Unidos, Israel y Francia son tres ejemplos emblemáticos de cómo las instituciones democráticas se ven subvertidas por ciertas formas de corrupción o lo que aquí se denominará contrahegemonía. Las instituciones que se pretenden garantes de las libertades públicas se ven frontalmente atacadas por gobiernos supuestamente democráticos.

Palabras claves: democracia, hegemonía, contrahegemonía, extrema derecha, guerra.

Contrahegemonía final

1. El tipo de política hecha de fake news, falsificaciones de toda clase, intempestivos giros de 180 grados y manipulación a ultranza de lo simbólico se ha extendido como un incendio y ya es visible en todo el planeta. Así y todo, ¿existe realmente una nueva extrema derecha o estamos al final de un proceso en virtud del cual lo antipolítico, lo anti-ilustrado y lo antidemocrático han tomado el poder? Un proceso del que «Occidente» es la divisa, capaz de rechazar toda ética, toda moralidad, pero también todo conocimiento, en última instancia bajo el pretexto de salvar una supuesta civilización occidental y blanca en su territorio histórico míticamente originario. Europa, la América blanca, la cuna judeocristiana.

Esa divisa, «Occidente», o civilización occidental, circula desde los Estados Unidos de Trump hasta la Francia de Macron, por no hablar del Israel de Netanyahu. Por supuesto, cada lugar utiliza el término de manera diferente, pero en todos los casos la constante es alguna forma de ruptura de la frontera entre la democracia y la antidemocracia, lo que hace cada vez más confusa no sólo la noción de democracia, sino también la de extrema derecha.

2. Al fin y al cabo, la democracia no se originó en Francia, Estados Unidos e Israel, aun cuando hayan sido lugares emblemáticos en que la democracia logró afianzarse a lo largo de revoluciones, conquistas en materia de derechos civiles, derechos de las mujeres y derechos de los homosexuales, conquistas en materia de derechos de los extranjeros, libertades públicas y derechos sociales, demandas de igualdad para todos los ciudadanos y demandas sociales para combatir la pobreza. Lo que ahora parece haber devenido fenómeno recurrente, aun cuando presente aspectos novedosos, es el hecho de que el auge del extremismo antidemocrático haya encontrado un hogar ideal en el corazón mismo de las instituciones y de los gobiernos de esas llamadas democracias. Es desde el interior de esas llamadas democracias que han comenzado a erosionarse, paulatinamente, las conquistas más arriba mencionadas, antes de desaparecer por completo ―sin encontrar apenas resistencia―, en una guerra de posiciones que ha convertido a los movimientos sociales en una anticuada e inútil guerra de movimientos.

3. Gramsci toma de Clausewitz la distinción entre guerra de movimientos y guerra de posiciones. Si la revolución rusa podía entenderse como una guerra de movimientos, por cuanto se había apoderado del aparato del Estado, Gramsci imaginaba que la revolución en países como Italia sería una guerra de posiciones que habría de arrebatarle a la burguesía el apoyo de las mentes alienadas de sus propios intereses. Si el primer modelo de ruptura es el de la insurrección, el segundo representa una especie de revolución de los nenúfares en la que una planta acaba invadiendo todo el paisaje y alterando su ecología. En el segundo modelo, el enfrentamiento con el Estado es sólo la parte final de una estrategia molecular de conflicto político en la que las empresas, la prensa, las organizaciones religiosas, las escuelas, las artes, etc., se han de colonizar culturalmente. De ese modo, Gramsci daba un nuevo uso a las superestructuras, la ideología y la praxis que habían permitido a la burguesía desplazar el equilibrio de poder y ganar influencia sobre los humildes, desalienando a los oprimidos casi a pesar de sí mismos, en última instancia imponiéndoles una forma de influencia frente a otra. Gramsci habla también de «revolución pasiva» y subraya la ambivalencia de ese tipo de proceso político. Lo que hay que hacer es colonizar las mentes.

4. Sus palabras no cayeron en saco roto. En 1969, los intelectuales de la nueva derecha francesa, entre ellos Alain de Benoist, crearon el GRECE, siglas de Groupement de recherche et d’études pour la civilisation européenne (o Grupo de investigación y estudios por la civilización europea). Su objetivo era oponerse a la mezcla entre cultura judeocristiana e ideología marxista en el mundo intelectual y académico francés. No ocultaban el hecho de haber aprendido de Gramsci la lección de que la violencia no era necesaria para dirigir una revolución y hacer que triunfara. El verdadero reto consiste en transformar las conciencias mediante una dialéctica de consentimiento y coerción. El GRECE repite con insistencia que quiere «luchar más con las ideas y la astucia que con la fuerza». Al igual que Gramsci, creen que la hegemonía será producida por trabajadores intelectuales cuya tarea específica es desmantelar los valores de la sociedad que desean transformar de raíz. En ese sentido, el GRECE compite con el marxismo por el renacimiento cultural de Occidente. Habrá una versión pagana y otra cristiana de Occidente. Del lado pagano, una cultura de pura sangre aria. Del lado cristiano, una sangre diferente, imaginaria, una sangre mixta que extendería el imperio de la mística de Cristo, al tiempo que haga impensable la idea de los matrimonios no exogámicos. En cuanto a los matrimonios del mismo sexo, ni siquiera son concebibles en ese ámbito, ya que no están destinados a reproducirse.

5. Estados Unidos, Israel y Francia son tres ejemplos emblemáticos de cómo las instituciones democráticas se ven subvertidas por ciertas formas de corrupción o lo que aquí se denominará contrahegemonía. Las instituciones que se pretenden garantes de las libertades públicas se ven frontalmente atacadas por gobiernos supuestamente democráticos.

 

La conquista de poderes institucionales de primer orden

6. En Estados Unidos, la elección de Donald Trump en 2016 causó en un inicio estupefacción e incredulidad entre los espectadores ante el hecho de que un bufón de pelo anaranjado se hiciera, primero, con el control del Partido Republicano y, más tarde, de la presidencia del país. Pero las tensiones en verdad aumentaron una vez que consiguiera inclinar la balanza de la Corte Suprema. Cuando la institución que, en teoría, es garante de la democracia estadounidense, corre el riesgo de adoptar posiciones supremacistas blancas, la democracia estadounidense está en peligro.

7. La Corte Suprema está compuesta por nueve magistrados, cada uno de los cuales es nombrado, con carácter vitalicio, por el presidente de Estados Unidos y, luego, recibe la aprobación del Senado. Tradicionalmente, los presidentes estadounidenses nombran a personalidades políticas o profesionales del derecho cuyas posiciones políticas e ideológicas comparten. Donald Trump nombró a tres de esos magistrados e instaló una Corte Suprema que está a la derecha y extrema derecha del espectro político. Es decir, seis de los nueve magistrados nombrados con carácter vitalicio pertenecen ahora a su bando republicano.

8. Sin embargo, ello no podría haber sucedido sin que lo antecediera una transformación institucional, ya que si bien el presidente nomina, es el Senado el que debe confirmar o rechazar esa nominación. En 2017, el Partido Republicano de Donald Trump, que tiene mayoría en el Senado ―52 escaños de 100―, votó en favor de que se rebajaran de 60 a 51 votos el umbral necesario para una confirmación, con el fin de evitar que los demócratas bloquearan la nominación de Neil Gorsuch a la Corte Suprema. El cambio a una mayoría simple de votos significa que el presidente ya no está obligado a nombrar a jueces capaces de unir a los demás por encima de las diferencias entre los partidos.

Cada juez nombrado para esa institución clave en la vida política de Estados Unidos puede transformar la faz de la sociedad estadounidense en lo que respecta a las grandes cuestiones.

9. El derecho al aborto ha sido blanco directo de ataques. Desde el 24 de junio de 2022, el aborto dejó de ser un derecho federal, pues corresponde a cada estado decidir si lo prohíbe o lo autoriza. Se trata de una victoria de la derecha religiosa, hostil a la sentencia Roe de 1973, que legalizó el aborto para todas las mujeres estadounidenses que así lo desearan. «Es la decisión de Dios»—declaró Donald Trump ante ese retroceso histórico para los derechos de las mujeres—. «Dios», se sobrentiende, en lugar de cincuenta años de metódica lucha emprendida por la derecha religiosa. También están ahora en la picota el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo y hasta la anticoncepción.

La desaparición de la realidad en una época de posverdad y falsificación imposibilita hacer de la historia un punto de referencia o escribir la historia del presente, porque nadie sabe dónde está el referente del discurso político.

10. En otro frente, el 30 de junio de 2022 la Corte Suprema limitó el poder del gobierno federal para adoptar medidas contra el cambio climático. Los seis magistrados conservadores despojaron a la Agencia de Protección Ambiental de la facultad de dictar normas generalizadas para regular las emisiones de las centrales eléctricas de carbón. «La Corte ha despojado a la Agencia de Protección Ambiental del poder que el Congreso le otorgó para responder al “problema más acuciante de nuestro tiempo”»—según la magistrada Elena Kagan—. Teniendo en cuenta que los seis años más calurosos registrados hasta la fecha se han producido en el último decenio, podemos concluir que, en lugar de proteger la democracia, la Corte Suprema ha optado por proteger los intereses de la industria del carbón. En un gesto populista, han optado por mantener bajos los precios de la electricidad a riesgo de aplicar, de hecho, una política de muerte. ¿Viva la muerte? Excepto cuando se lucha por el aborto y la anticoncepción, o cuando supuestamente se lucha por el «respeto a la vida y a la privacidad» y a la Constitución…

11. De modo que podemos ver cómo se acaba con ciertas libertades civiles como resultado de un proceso de contrahegemonía cultural. Ejemplos de ello son las diversas formas de supremacismo contra la izquierda universalista, la acción de la derecha religiosa contra la soberanía de las personas sobre su propio cuerpo y su propia sexualidad y el escepticismo climático contra los hechos científicos. Por si fuera poco, el proceso se agrava a nivel institucional: reducción del derecho de veto del Senado, nombramiento de jueces cada vez más extremistas a la Corte Suprema y decisiones extremistas por parte de ese mismo tribunal.

12. Pasemos a Israel. También la reciente reforma judicial que el gobierno de Netanyahu se ha propuesto impulsar tiene como objetivo reducir las resistencias a las decisiones autoritarias del ejecutivo. El objetivo del gobierno es eludir cualquier revisión judicial de sus propias decisiones. Este proceso ha conocido varias etapas. En 2021, el Primer Ministro fue llevado a juicio por fraude, abuso de confianza y corrupción, en una causa en que se vieron implicados asociados ricos que habían invertido en los medios de comunicación. En noviembre de 2022, invitó a su bando a los políticos religiosos más extremistas en un intento de asegurarse la mayoría en las quintas elecciones en cuatro años. Esa coalición desea imponer límites estrictos a los poderes del Tribunal Supremo israelí, última línea de defensa de la independencia del poder judicial frente a un parlamento que aboga abiertamente por el odio y el sexismo, y desea, además, convertir una religión chovinista en el nuevo pilar de la sociedad israelí. Se han presentado varios proyectos de ley para impulsar una reforma radicalmente antidemocrática. Ello acabaría con la independencia del único contrapeso institucional a la mayoría elegida, que actúa como Tribunal Supremo y tribunal de apelación administrativo, civil y penal.

13. La primera ley se refiere al nombramiento de los quince miembros del Tribunal Supremo. Actualmente, estos son elegidos por un grupo de jueces, diputados y abogados bajo la supervisión del Ministro de Justicia. Con la nueva ley, un segundo ministro y dos ciudadanos sustituirían a los abogados, dando al gobierno una mayoría de cinco votos sobre nueve. La segunda ley se propone reducir las facultades del Tribunal Supremo de invalidar o modificar leyes contrarias a las leyes constitucionales del país. El abogado que encabeza la lucha del gobierno es Simcha Rothman, del Partido Sionista Religioso, supremacista judío que defiende a los colonos de la Ribera Occidental. La transformación del poder judicial no sólo hará imposible desmantelar los asentamientos de colonos implantados en los territorios palestinos desde 1967, sino que autorizará la anexión de la Ribera Occidental, o lo que gente como Rotham llama «la zona de Judea y Samaria».

14. El alcalde moderado, digamos de centro-izquierda, de Tel Aviv, Ron Huldai, advirtió el 13 de febrero de 2023 de que «las dictaduras no vuelven a la democracia, salvo en un baño de sangre». El Presidente Isaac Herzog pidió que la reforma quedara en suspenso, a fin de lograr primero un «amplio consenso». De hecho, semana tras semana, la sociedad israelí se resistió a la reforma, manifestación tras manifestación. El Presidente ―prudente hombre de izquierdas― es tan consciente de los peligros que ha ido más allá de sus obligaciones ceremoniales: «Tengo la sensación ―todos la sentimos― de que estamos muy cerca de una colisión, quizás incluso violenta. Ambas partes deben comprender que si se impone sólo una de ellas, sea cual sea, todos perderemos.» Recientemente, dos personalidades del ejército israelí, Roy Riftin (general de brigada retirado) y Joab Rosenberg (coronel retirado), publicaron un artículo titulado «La amenaza que se cierne sobre Israel procede de su propio gobierno» (13 de abril de 2023 en Le Monde). Según ellos, «el gobierno de Israel amenaza con institucionalizar la intolerancia y asfixiar la democracia mediante la aprobación de leyes que los fiscales generales actuales y anteriores describen, a todos los efectos prácticos, de autogolpe, con la más grave de las consecuencias para la seguridad nacional de Israel y la estabilidad regional.» A posteriori, sabemos cuánta razón tenían al hacer semejante advertencia. La seguridad nacional se vio socavada como nunca antes el 7 de octubre de 2023.

15. Francia podría parecer que pertenece a otra categoría. ¿No acaba de constitucionalizar el derecho al aborto? ¿No rechazó recientemente su Consejo Constitucional gran parte de la ley Darmanin sobre la inmigración? Reconocer tal cosa sería permanecer ciegos ante lo que son esencialmente subterfugios. El diablo está en los detalles y, como en el caso de la carta robada, basta con mirar.

16. Empecemos por algunos detalles que no dejan de ser curiosos. La exministra francesa de Educación tiene a sus hijos en una escuela privada católica que no respeta las leyes de la República. Se trata de una escuela sexista, ya que se opone al derecho a la libre sexualidad y al aborto. Teniendo en cuenta este último detalle, ¿puede ser realmente insignificante que se le confiara el cargo? Gerald Darmanin, actual Ministro del Interior, se educó en escuelas católicas tradicionalistas, cuyas posiciones fundamentalistas, sexistas y homofóbicas adopta de buen grado. Darmanin tiene un historial de vínculos con figuras como Christian Vanneste, situado en los márgenes de la derecha y la extrema derecha. En 2008, colaboró con la revista mensual de extrema derecha Politique Magazine, órgano de prensa del partido monárquico Action française, inspirado por Charles Maurras y vinculado al movimiento Restauration nationale. Más recientemente, en diciembre de 2022, durante un debate sobre el proyecto de ley de reforma de la inmigración, citó al historiador monárquico Jacques Bainville, figura de referencia para la extrema derecha. Por supuesto, Action française se distanció de esas declaraciones, consideradas muy confusas. Pero la confusión es el sello distintivo de todo caballo de Troya. Por último, el alto funcionario francés Fabrice Leggeri, de 55 años y diplomado de la Escuela Normal Superior, quien llegó a dirigir Frontex (organismo de control de fronteras de la Unión Europea) de 2015 a 2022, dimitió tras una investigación disciplinaria. Recientemente, anunció que se uniría a Rassemblement National (RN) en las elecciones europeas de junio de 2024. Leggeri ocupará el tercer puesto en la lista de Jordan Bardella. Según Leggeri, RN tiene un plan concreto para combatir la avalancha de migrantes, que la Comisión Europea y los eurócratas no ven como un problema, sino como un proyecto.

A falta de suficiente perspectiva, es difícil convencer a aquellos ciudadanos que se ven reducidos a tirar los dados a la hora de elegir a los próximos representantes, o a ver en la arena política un mercado desregulado en el que debes probar todos los productos a la vez que las formas de eludir las reglas.

17. De modo que se está difuminando la línea divisoria entre las posiciones tradicionales de la extrema derecha francesa y el Estado. Pero más allá de ese hecho, el propio Presidente está alimentando la confusión en la mente de quienes están dispuestos a entregarse a RN. Elisabeth Borne, su Primera Ministra, dijo sobre Marine Le Pen: «No creo que debamos trivializar sus ideas; sus ideas son siempre las mismas. Ahora Rassemblement National está montando un espectáculo, pero sigo pensando que es una ideología peligrosa (…) inspirada en Philippe Pétain, jefe del régimen de Vichy que colaboró con la Alemania nazi.» Ante ese recordatorio histórico, Macron replicó: «Usted no conseguirá convencer a los millones de franceses que votaron por la extrema derecha de que son fascistas.» No es prudente optar por argumentos morales que a la vez se puedan revelar como argumentos históricos. ¿Cuál es la moraleja de la historia? Según el Presidente Macron, ese tipo de argumento está pasado de moda. Tenemos que responder a RN afrontando los retos del país sin mentiras ni negaciones.

18. Es en nombre de la ausencia de negación que el Presidente defiende la Ley de Asilo e Inmigración, que endurece la legislación para los extranjeros. Tras el impacto de Le Pen en las mentes, nos vemos ahora confrontados con su impacto en la ley. Por ejemplo, los permisos de trabajo se limitarán a las vacantes de empleo no cubiertas y sólo a las ocupaciones de alta presión en sectores con dificultades de contratación, definidas a partir de criterios regionales. Hay algo, sin embargo, que es aún más simbólico, Gérald Darmanin está a favor de las restricciones a Aide Médicale d’Etat ―AME, o Asistencia Médica del Estado, que ayuda a los inmigrantes a acceder a los servicios de salud― propuestas por la derecha y la extrema derecha. En enero de 2021, Marine Le Pen propuso sustituirla por una ayuda vital de urgencia, pues según ella «a veces ocurre que a un inmigrante ilegal se lo trata mejor que a un francés, quien paga cotizaciones y a quien no se reembolsa en su totalidad». En realidad, la AME se concede sólo a los inmigrantes ilegales que ganan menos de 810 euros al mes y para una sola persona, al igual que ocurre con el régimen de seguro médico complementario para los ciudadanos franceses. El Ministro de Salud, Aurélien Rousseau, advierte: «Se trata de un problema de salud pública de primer orden. El objetivo de la AME, y de la cobertura sanitaria, es intervenir antes de que la situación sea demasiado grave, sobre todo para todas las enfermedades infecciosas. Tuberculosis, hepatitis… De lo contrario, estaríamos propagando enfermedades. España, que ya intentó llevar a cabo esa reforma, más tarde se retractó.» Tres mil trabajadores sanitarios han pedido que se proteja a la AME. Pero de nada ha servido, ya que iba en contra de los deseos de gran parte de las huestes macronistas, que no dan marcha atrás. El propio derecho de asilo es cada vez más complejo.

19. De hecho, en este país se suele decir que ya es hora de probar con un Rassemblement National des-demonizado, puesto que ya no hay moral para juzgarlo. Al fin y al cabo, en las elecciones legislativas de 2022 no hubo ningún frente republicano anti-RN. Tampoco había ninguna moralidad. Es posible ver a La France insoumise y a RN como dos extremos cuando en 2017 la primera se declaró en protesta por la reforma laboral de Macron. En 2017, el Presidente había dicho que «no tomar ninguna posición ayuda de hecho a Madame Le Pen». En 2022, abogó por un enfoque casuístico de la cuestión. En ese entonces, todos los líderes de la izquierda reprochaban a la mayoría no asumir una posición suficientemente clara contra la extrema derecha. Como resultado, 89 diputados de RN fueron electos a la Asamblea Nacional, convirtiéndose en el mayor grupo de la oposición. El 29 de junio de 2022, dos diputados fueron electos a puestos de prestigio en el Palacio Borbón: entre ellos la vicepresidencia de la Asamblea Nacional. Esa victoria electoral, obtenida por mayoría absoluta en la primera vuelta, también se alimentó de votos del bando presidencial. Consecuencia directa del influjo masivo de diputados procedentes del partido de Marine Le Pen, esta novedad histórica no genera malestar, lamentos ni remordimientos en el campo de la mayoría presidencial formada por Rennaissance, MoDem (Movimiento Democrático) y Horizontes.

20. Ante la cercanía del plazo europeo, hay que admitir que la re-demonización va viento en popa. Pero a pesar de la nueva ley, RN defiende la misma política económica que la mayoría y apenas hace promesas sociales, limitandose en cambio a agitar el fantasma de la inmigración. No hay nada nuevo en el espectáculo, el guiñol es previsible, tanto como el papel que desempeña cada una de las partes objetivamente asociadas.

 

Una dialéctica de consentimiento y coacción

21. En su ensayo «Crítica de la violencia», Walter Benjamin distingue entre dos tipos de violencia: la violencia que establece la ley (poder legislativo) y la violencia que la preserva (poder ejecutivo). Dentro de esa forma conservadora de violencia, hace otra distinción entre la violencia ejecutiva o jurídica, que no alberga ningún nuevo propósito, y la violencia policial. La esencia de esta última la califica de innoble porque a la vez preserva y crea el derecho ―con el derecho de disposición y ordenanza― y yuxtapone el poder ejecutivo y el legislativo, lo que hace que el poder policial sea discrecional. Sólo la virtud puede servir como límite a la policía. El 26 de germinal del año II, Saint-Just opuso la profesión del esbirro a la del policía virtuoso, puesto que sólo la virtud podía limitar ese poder discrecional, en el que la ley podía confundirse con el hecho. «La policía se fundó sobre principios falsos. Se pensó que era un oficio de esbirros: en absoluto; nada más lejos de la severidad que la dureza, nada más cerca del espanto que la ira. La policía ha caminado por la cuerda floja entre esos dos extremos.»

22. Hoy en día, la policía de todo el mundo es testigo de una situación en que la democracia se ve atacada por las mismas personas que se supone que deberían protegerla. El mantenimiento del orden público requiere tanto que las personas puedan vivir en relativa seguridad como que puedan expresar con seguridad la conflictividad democrática, de forma que se garanticen las libertades públicas.

23. En Francia, la policía, que de manera sorprendente se ha ganado a RN, está socavando su función democrática sin que se la sancione. Aunque ello no sea del todo nuevo, es cada vez más frecuente desde que el ejecutivo ha podido eludir el voto de la Asamblea General y decretar el estado de emergencia, lo cual permite a la policía actuar sin verse sometida al control de un juez. El lema «Policía en todas partes, justicia en ninguna» encuentra cada vez más respaldo, ya sea en las manifestaciones contra la Ley de Trabajo, en los Chalecos Amarillos o en el movimiento contra el cambio climático. La violencia contra los manifestantes de los Chalecos Amarillos llegó a tales extremos que los médicos emitieron una declaración en la que expresaban su preocupación, y lo mismo hizo Michèle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En la sede del Consejo de Derechos Humanos, en Ginebra, Bachelet declaró que «los manifestantes» pedían un diálogo respetuoso y verdaderas reformas. Sin embargo, en varios casos se les había respondido con violencia y con un uso excesivo de la fuerza, detenciones arbitrarias, tortura e, incluso, según se informó, ejecuciones extrajudiciales: «Alentamos al gobierno francés a que prosiga el diálogo y hacemos un llamado urgente a que se lleve a cabo una investigación exhaustiva de todos los casos denunciados de uso excesivo de la fuerza.»

24. En Israel, el movimiento contra la reforma judicial de Netanyahu ha adoptado la forma de recurrentes manifestaciones contra lo que se considera una decisión que podría poner fin a la naturaleza democrática del sistema político israelí. En julio de 2023, se filmó a la policía mientras golpeaba violentamente a un grupo de manifestantes. Algunos estudiantes denunciaron esas prácticas y, a tal fin, distribuyeron fotos con los nombres de los policías. En lugar de enjuiciar a los policías, se enjuició a los estudiantes por los cargos de «insulto a funcionarios públicos», «difamación» e «incitación a la violencia» y se los tachó de anarquistas. El Ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, uno de los miembros del gobierno de extrema derecha religiosa, declaró su total apoyo a los policías, a quienes describió como «héroes», al tiempo que, como muestra de su apoyo, abría una investigación judicial sobre uno de ellos. Desde su llegada al poder el gobierno ha intentado crear una guardia nacional libre de ataduras jurídicas y que obedezca sólo a los representantes electos. Existe un conflicto permanente entre un jefe de la policía nacional que afirma que la policía debe obedecer sólo a la ley y este Ministro de Seguridad Interior ―que es responsable de la policía de fronteras y de la policía y, por tanto, es el superior jerárquico del anterior ministro― que afirma que, en democracia, la policía debe obedecer sólo a los representantes electos. En este caso, el gobierno tendría un poder absoluto y no estaría obligado ni por la reforma del sistema de justicia ni por la policía.

25. En Estados Unidos, el asesinato del afroamericano George Floyd, el 25 de mayo de 2020 en Minneapolis, se ha convirtió en el emblema de la violencia policial. En esa ciudad, los negros tienen 8,7 veces más probabilidades de ser detenidos por delitos menores y representaron el 60 % de los asesinados por la policía entre 2000 y 2018. Sin embargo, según un estudio de Reuters sobre 3.000 denuncias por mala conducta contra la policía de Minneapolis presentadas entre 2012 y 2020, 9 de cada 10 no dieron lugar a ninguna medida disciplinaria. De hecho, en Minneapolis la policía no responde ante el ayuntamiento, sino ante su sindicato, por cierto muy derechista, la poderosa Federación de Policía de Minneapolis (MPF). En ese sindicato no existe la guerra de clases, ya que forman parte de él tanto los oficiales superiores como los subalternos. Mientras el alcalde demócrata prohíbe el entrenamiento militar, la MPF paga para que sus miembros reciban esa formación. Bob Kroll, al mando desde 2015, ha sido objeto de veinte investigaciones internas y se lo ha sancionado disciplinariamente sólo en tres ocasiones. El mismo hombre califica de «terroristas» las manifestaciones contra el racismo y la violencia policial. Apoya a Donald Trump y parece intocable. La impunidad está, pues, en el corazón mismo de la llamada violencia legítima del Estado.

 

Punto final: el embrollo allana el camino a la caída de la democracia

26. Georges Balandier analiza el embrollo (imbrogglio) como ejercicio de la astucia en política y, a la vez, como modo de intervención en el orden simbólico. El embrollo es una estrategia efectiva, perseguida por su propio bien en cuanto se muestra susceptible de hacer que desaparezcan los hechos en que se basan los debates. Tachando de terroristas o anarquistas a quienes defienden la democracia, haciendo olvidar que son sospechosas coaliciones las que permiten estar en el poder y no una mayoría silenciosa, y subvirtiendo las instituciones que garantizan la democracia ―el tribunal supremo, el parlamento, la policía―, el embrollo se impone. Desaparecen conceptos, como el arco republicano en Francia, y reaparecen otros, como la legitimidad de matar a terroristas. Cuando nadie está seguro de sus razonamientos, la realidad se ve envuelta en una espesa niebla. Se hace posible vender la vida de los seres humanos y la vida del planeta mediante un proceso de rearme militar y haciendo retroceder todas las resoluciones tomadas frente a la crisis medioambiental. ¿Viva la muerte?

27. La desaparición de la realidad en una época de posverdad y falsificación imposibilita hacer de la historia un punto de referencia o escribir la historia del presente, porque nadie sabe dónde está el referente del discurso político.

Si el arte del historiador es cotejar las fuentes, la inteligencia artificial que se ha promocionado en los últimos meses como la herramienta suprema para cotejar entre sí los datos disponibles ¿será capaz de cotejar entre sí lo verdadero y lo falso, sin dejar de distinguir entre ellos, o considerará que el valor de la verdad estriba en la mera multiplicidad de ocurrencias? ¿Seguirán siendo los historiadores la policía del referente o se convertirán en la policía de las cifras obtenidas por medio de la inteligencia artificial?

28. Cuando la historia se vuelve imposible de hacer, ello significa también que la política democrática está desapareciendo o ha desaparecido. A falta de suficiente perspectiva, se hace difícil convencer a aquellos ciudadanos que, piensen lo que piensen, se ven reducidos a tirar los dados a la hora de elegir a los próximos representantes, o a ver en la arena política un mercado desregulado en el que debes probar todos los productos y las formas de eludir las reglas.

En Estados Unidos la impunidad se está convirtiendo en un principio fundacional para Trump. Ya ha anunciado que, si es reelecto, se concederá a sí mismo un indulto por su implicación en el asalto al Capitolio. En Israel, para Netanyahu la supervivencia política frente a la justicia que reclama un pueblo aún combativo legitima una alianza con la extrema derecha religiosa, capaz de lo peor. Y en Francia, ¿quién desentrañará el turbio juego de des-demonización de geometría variable de RN?

 

Imagen: Giovanni Domenico Tiepolo: The Procession of the Trojan Horse into Troy(c. 1760). Oil on canvas. National Gallery, London. Public domain.

Traducido por Leyner Ortiz Betancourt para Communis del texto en inglés para Crisis and Critique.

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